El Estudio del Desarrollo Humano y la intervención docente han sido abordados desde diversos enfoques y disciplinas como: Psicología en el aspecto de la conducta humana y sus implicaciones para las interacciones sociales; Sociología en las relaciones entre sujetos y las características que envuelven las relaciones en una sociedad; Administración que ha orientado sus esfuerzos a mejorar las relaciones laborales y productivas; Pedagogía que se enfoca a desarrollar la formación humana en el individuo en los aspectos educativos; La docencia que se encarga de desarrollar mejores procesos de enseñanza-aprendizaje. Cada una de éstas disciplinas ha aportado desde sus diversos enfoques elementos valiosos que iremos abordando.
En el México actual muy pocos docentes están capacitados en aspectos de desarrollo humano porque no hay una cultura que los acerque a este tipo de capacitación, debido a que se encuentran sometidos a bajos salarios, muchos de los docentes en activo no tienen vocación porque encontraron en el magisterio un trabajo alternativo o emergente a una necesidad económica, algunos otros necesitan trabajar tres turnos para poderse sostener económicamente, cada uno de estos aspectos son los que hacen que el docente no se capacite y desarrolle una actitud pasiva respecto a su profesionalización y actualización constante y por lo tanto su práctica docente tiende a ser deficiente, puesto que no incorpora elementos profesionales a su trabajo y esto provoca que sus clases sean monótonas, pasivas y aburridas.
Así mismo, el docente trabaja para una sociedad de acuerdo a un contexto socio histórico, la sociedad contemporánea tiende a ser cada vez más violenta, hay secuestros con mayor frecuencia, es individualista, materialista, hedonista, carece de una identidad nacional (cfr. Giovanni Sartori: Homo Videns: 1998), esto se refleja en una fragmentación social que va desde las familias hasta las instituciones, lo que después de todo se traduce en un deterioro social. Esta problemática requiere de la formación de sujetos solidariamente comprometidos que tengan la necesidad de actuar ante las necesidades de una sociedad como la nuestra.
Para poder formar este tipo de sujetos se requiere que las escuelas tengan en su planta docente a sujetos comprometidos consigo mismos y con su docencia, líderes, con alta autoestima, que sepan trabajar en equipo, solidarios, inteligentes emocionalmente, pues, como lo mencionan muchos teóricos de la pedagogía, el docente es un sujeto que es imitable, por el hecho de ser una figura de autoridad en el salón de clases.
El hecho de que los docentes no estén capacitados en el desarrollo humano provoca que los alumnos por lo consiguiente carezcan de estos valores y les sean tan difíciles introyectarlos en su vida. Así mismo esta problemática fomenta niños y jóvenes poco innovadores, indiferentes a la problemática y dinámica del entorno, y parafraseando a Freire se convierten en cosas, lo que éste autor llamaba cosificación producida por una educación bancaria que promueve la memorización por encima del razonamiento crítico reflexivo, así en general la docencia enfrenta diversos retos y demandas, ya que, no es suficiente que el profesor domine una materia o disciplina.
El acto de educar implica interacciones muy complejas, las cuales involucran cuestiones simbólicas, afectivas, comunicativas, sociales, de valores, etc. De esta manera un profesional de la docencia debe según Frida Díaz Barriga (2002, p.15) ser capaz de ayudar propositivamente a otros a aprender, pensar, sentir, actuar y desarrollarse como personas.
“…en este punto puede surgir el dilema de si la tarea docente es una labor científica o más bien es un arte. En alguna medida, ambos aspectos están implicados, tanto en profundidad y vigencia de los saberes disciplinares que se posean como en la maestría, y el “ojo clínico” o “virtuosísimo” que se logran con la experiencia. Estas ideas llevadas al terreno de la formación de los profesores, nos hablan de la importancia de integrar los saberes teóricos con la experiencia práctica, de conducir programas mucho más orientados al campo de la formación profesional en cuestión y de conducir procesos formativos donde la reflexión y la tutoría sean piezas clave”